Hace algún tiempo Preslav Mihaylov presentó a los tres tipos de programador: el charlatán, el mártir y el "buscavidas".

Si bien en estos casos se habla de marca personal en el mundo del software creo que primero hay que hacer una pequeña labor de introspección.

Desarrollar es un arte solitario y silencioso.

Pero cada uno de los que nos dedicamos a esto tenemos matices que llevamos al trabajo heredados de nuestra forma de ser y entender la vida.

Me he atrevido a clasificarnos en tres tipos diferentes.

Pensaba hacer el símil con verduras y hortalizas, pero después del anterior artículo lo mismo pensarías que este blog es más de gastronomía que de tecnología. 

Ahí van los tipos, a ver que te parece...

Lince

El programador lince es astuto, ágil y está adaptado al medio.

Conoce su entorno a la perfección, ajusta el respaldo de su silla al milímetro y sólo tiene sobre la mesa de trabajo aquello que le sea útil.

Cada librería, cada método y clase de la aplicación está pensado.

Testeado y cualificado.

Un nano segundo más de rapidez es de vital importancia para ser feliz y alcanzar la plenitud en el reino de la programación animal.

Comparte con jefas y compañeros sus andanzas, guardándose a veces un poquito de su conocimiento, pero intentando poner valor en el esfuerzo que otros hacen en su entorno.

No disfruta con nuevos hábitat y lenguajes de programación. De esto también hablamos en el Curso Gratis sobre buenas prácticas en programación.

Ni hablar de cambiar de IDE por muy moderno, productivo y de Microsoft que sea.

Todo lo nuevo es un ente extraño para su forma de entender el trabajo y sufre en la adaptación.

Búho

De hábitos solitarios y, muchas veces nocturnos, el programador búho dedica largos ratos a la observación.

Con ello aprende todos los secretos del mundo que le rodea para construir un mejor software.

Tiene fama de ir por presas y proyectos pequeños, de no darse importancia. P

ero puede que cuando le tienes delante estés ante el ingeniero jefe de Google o Microsoft.

Camuflado entre pantallas de fósforo verde, su gran inteligencia le convierte en una máquina productiva delante de una terminal.

Los interfaces gráficos son un universo ajeno.

Dicen que sale al encuentro de otros iguales solo cuando puede confundirse con la masa para que nadie le identifique.

Su guarida es su máximo tesoro y así lo quiere preservar.

Suricato

Extremadamente social, teje redes de relaciones profundas y dinámicas con todo lo que le rodea. Sin perjuicios y con poca reflexión.

Aparentemente está alerta, vigilando constantemente las novedades que puede implementar en los proyectos.

Consigue con su empatía que sus compañeros se enrolen en nuevas aventuras.

Como es celoso de sus métodos las críticas a su labor profesional mejor si se hacen de forma constructiva.

Aunque no perderá la sonrisa, puede que en cualquier momento renueve toda la base tecnológica del proyecto o la empresa.

Tanto abarca que en muchas ocasiones le cuesta mantener la atención y enseguida gira la cabeza para poner su interés en otra cosa completamente distinta.

Y tú, ¿cuál crees que eres?

Seguro que te reconoces principalmente en uno, pero con cosas de los otros dos. ¿A qué es difícil describirse a sí mismo?

Te confieso que llevo toda la vida intentándolo sin terminar de completar la definición.

Quizás el próximo domingo lo consiga.

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Escrito por Dani

Soy programador web freelance. Especialista en frameworks basados en PHP como Drupal, aunque también me gusta trabajar con microframeworks en varios lenguajes y, por supuesto, tengo a Javascript de gran aliado. aquí.
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